SEGUNDA PARTE
Alianza.
-10-
Agua, tenía sed, no podía
moverme, estaba atada, la garganta me ardía, el accidente, lo
recordaba, me dolía todo, despegué los ojos lentamente, una cara
familiar se encontraba expectante.
“Coralie, se ha
despertado.” Una mujer de pelo corto entraba en la estancia subida
a unos vertiginosos tacones.
“La putilla de la que
todos hablan por fin se despierta de su siesta.”
“Por desgracia estoy en
desventaja.” Había intentado sonar cordial, pero una tosecita
producida por la necesidad de agua hizo que la frase pareciera
ridícula.
“Soy Coralie, tráele
agua.” El esbirro que me resultaba familiar ya se había ido. “Mira
estarás pensando que alguien te vendrá a buscar o algo por el
estilo, pero nadie vendrá. ¿Sabes por qué?” Yo negué con al
cabeza., esa mujer podía ser aterradora, y eso que yo no
acostumbraba a tener miedo. “Porque tu no querrás que te
encuentren.” Alcé una ceja confusa, una sonrisa asomó en sus
labios. “Se que eres poderosa, se que le haces falta a Justin, tu
quieres llegar a tener el poder, yo quiero verlo derrotado, nunca me
ha gustado ser el centro de atención.”
“No te creo.” El hombre
me entró en la estancia, antes de darme el agua comenzó a
desatarme, cuando tuve las manos libres me entregó el agua.
“Gracias.” Cuando mi necesidad de agua fue aplacada empecé a
prestar atención a las demás, tenía hambre y además necesitaba
ir con desesperada urgencia al baño. “Tengo que ir al baño.”
“Mira la princesa tiene
que mear.” Ella se estaba riendo de mi, ella no sabía lo que un
tacón de aguja como los míos podían llevar, siempre intentaba
tener un As bajo la manga. “Oliver, Llévala.”
Con rudeza deshizo los nudos
de la atadura de mis pies. Salimos por la puerta, yo iba delante
siguiendo las indicaciones de Oliver mientras este me apuntaba con su
arma, no era necesario, ahora no era momento de escapar, no conocía
a mis contrincantes, primero era saber y poder predecir sus
movimiento y pensamientos, luego ya trabajaríamos en el plan.
Un simple muchacho se
encontraba en un gran sillón de piel detrás de su escritorio, un
muchacho obligado a ser hombre, a ser un asesino, pero en el fondo un
muchacho, asustado, su mano izquierda está encima de la mesa
sujetando su baso de whisky, en la otra apoyaba su frente.
Alguien llama a la puerta,
el no responde pero la persona entra sin más.
“The Lord, no tenemos
pistas, en el lugar hasta donde nos llevó su teléfono no había
nada, solo marcas de frenazos y algún cristal, sea quien sea quien
lo hizo se está tomando molestias en que no encontremos a Peyton,
señor.” El hombre lo mira, detenidamente, Justin mira su baso de
whisky, no dice nada. “¿Señor se encuentra bien?” Está
preocupado, normalmente The Lord no muestra sus sentimientos, solo el
de la rabia y la ira, pero ahora está tan demacrado, pero es normal,
el hombre que está detrás de ese enorme escritorio de madera maciza
oscura no es The Lord su señor, no, es Justin un muchacho asustado
que no sabe que hacer.
Este sigue mirando al baso,
da un largo suspiro y por fin habla. “Si, puedes irte.”
Si hubiera sido cualquier
otro de su equipo le habría dado igual, pero era Peyton, en el fondo
dos chavales que habían sido forzados a entrar en el negocio, el
problema es que a él le había venido de familia, pero Peyton no
tenía porque estar en su equipo, no, él se había encaprichado,
ella era suya.
Pero para desgracia del
muchacho, sin darse cuenta, él también le pertenecía a ella.
Estoy sentada en la cama del
cuarto que me han asignado, si así se le puede llamar. Ahora es
cuando me arrepiento de haber apartado a mi pasado de mi, si no,
ahora alguien estaría buscando, algo que aprendí con Justin es que
nadie es imprescindible en su mundo excepto él. Un recuerdo llega a
mi mente. El día que le di la espalda a mi madre. O a la que fingía
ser mi madre.
Solo hace una semana que
desaparecí. Entro por la puerta de la que era mi casa. Charlotte
está desayunando tan tranquila.
Cuando me ve se queda
sorprendida, muy sorprendida.
“Pensé que no volvería.”
La miro con una trémula sonrisa.
“Bueno, simplemente vine a
decirte que nunca más volverás a saber de mi. Se que nunca debí
estar en tu camino, que ni siquiera eres mi pariente de sangre,
simplemente eres la viuda de mi tío, bueno de mi padre.” Su cara
cambia.
Aún recuerdo como me enteré
de la historia. Mi tía le recriminaba a mi tío que hubiera dejado a
mi madre embarazada un año después de haberse casado. Mi tía me
odiaba ya entonces. Pero más aún cuando mi tío murió de un
infarto y ella tuvo que hacerse cargo, sola, del bastardo, es decir,
yo. Todo empeoró cuando comencé a darle problemas.
“Solo quiero que sepas que
no te guardo rencor, pero que no estuvo bien que pagaras conmigo los
errores de mis padres.” Hice un pausa, aquello resultó doloroso.
“Pero aunque no lo creas yo si te consideré una madre.”
Y me fui.
Aquel recuerdo me acompaña
esa noche en mis sueños.
Llevo un par de meses
jugando con Coralie, ella piensa que no se que en cuanto yo me haga
con el poder de Justin ella me matará, por eso he sido lo
suficientemente lista de aliarme con sus hombres, ellos al ver que mi
plan tenía más salidas se pasaron a mi bando. Los cimientos de esta
pandilla eran débiles, no era como la Mafia, no, esa gente se
limitaba a ir con el que más poder tenía.
Los días pasaban, el plan
estaba meticulosamente trazado, nada podía fallar. Excepto yo.
Me encontraba en el baño,
aquello no me podía estar pasando. Positivo. Mierda. Estaba
embarazada.
Simplemente estábamos a dos
horas de asaltar la casa de Justin, su fortaleza, teníamos a gente
infiltrada, entre ellos a Mathia y Brianna.
No me podía echar a tras.
Pero algo en mi interior cambió, ahora no solo era yo, había un
vástago en mi. No me importaba demasiado. Pero un vocecita que había
conseguido mantener apartada de mi mente me recordaba que él no
tenía la culpa.
Estaba en mi puesto. Con las
dos pistolas cargadas. Cuando alguien por la espalda me golpeó en la
cabeza con la culata del arma, pude ver su cara justo antes de irme.
Coralie.
El estruendo me despertó,
estaba tirada en el césped, simplemente debía llevar unos minutos
inconsciente. Me asomé, vi como sacaban a Justin por la puerta a
punta de pistola. Quien apuntaba era Colarie.
Me las ingenié para rodear
la casa y entrar por la entrada secreta que se reservaba para usarla
en caso de emergencia.
La casa estaba desierta,
todos estaba delante de la puerta viendo como Coralie iba a matar a
Justin.
Yo ya estaba detrás de
ella. “Coralie suelta el arma, esto se ha acabado.”
Y el disparo resonó en mis
oídos.
Siento que no sea más largo, pero bueno así salió, gracias a Dios me llegó algo de inspiración, espero que todos los detalles y los nuevos descubrimientos compensen su poca extensión. Un beso y ya sabes sígueme en @_justprincess y pide el siguiente. Subiré lo antes que las clases me lo permitan.
-Soo
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