viernes, 4 de octubre de 2013

The Key 10

SEGUNDA PARTE
Alianza.


-10-

Agua, tenía sed, no podía moverme, estaba atada, la garganta me ardía, el accidente, lo recordaba, me dolía todo, despegué los ojos lentamente, una cara familiar se encontraba expectante.

“Coralie, se ha despertado.” Una mujer de pelo corto entraba en la estancia subida a unos vertiginosos tacones.

“La putilla de la que todos hablan por fin se despierta de su siesta.”

“Por desgracia estoy en desventaja.” Había intentado sonar cordial, pero una tosecita producida por la necesidad de agua hizo que la frase pareciera ridícula.

“Soy Coralie, tráele agua.” El esbirro que me resultaba familiar ya se había ido. “Mira estarás pensando que alguien te vendrá a buscar o algo por el estilo, pero nadie vendrá. ¿Sabes por qué?” Yo negué con al cabeza., esa mujer podía ser aterradora, y eso que yo no acostumbraba a tener miedo. “Porque tu no querrás que te encuentren.” Alcé una ceja confusa, una sonrisa asomó en sus labios. “Se que eres poderosa, se que le haces falta a Justin, tu quieres llegar a tener el poder, yo quiero verlo derrotado, nunca me ha gustado ser el centro de atención.”

“No te creo.” El hombre me entró en la estancia, antes de darme el agua comenzó a desatarme, cuando tuve las manos libres me entregó el agua. “Gracias.” Cuando mi necesidad de agua fue aplacada empecé a prestar atención a las demás, tenía hambre y además necesitaba ir con desesperada urgencia al baño. “Tengo que ir al baño.”

“Mira la princesa tiene que mear.” Ella se estaba riendo de mi, ella no sabía lo que un tacón de aguja como los míos podían llevar, siempre intentaba tener un As bajo la manga. “Oliver, Llévala.”

Con rudeza deshizo los nudos de la atadura de mis pies. Salimos por la puerta, yo iba delante siguiendo las indicaciones de Oliver mientras este me apuntaba con su arma, no era necesario, ahora no era momento de escapar, no conocía a mis contrincantes, primero era saber y poder predecir sus movimiento y pensamientos, luego ya trabajaríamos en el plan.







Un simple muchacho se encontraba en un gran sillón de piel detrás de su escritorio, un muchacho obligado a ser hombre, a ser un asesino, pero en el fondo un muchacho, asustado, su mano izquierda está encima de la mesa sujetando su baso de whisky, en la otra apoyaba su frente.

Alguien llama a la puerta, el no responde pero la persona entra sin más.

“The Lord, no tenemos pistas, en el lugar hasta donde nos llevó su teléfono no había nada, solo marcas de frenazos y algún cristal, sea quien sea quien lo hizo se está tomando molestias en que no encontremos a Peyton, señor.” El hombre lo mira, detenidamente, Justin mira su baso de whisky, no dice nada. “¿Señor se encuentra bien?” Está preocupado, normalmente The Lord no muestra sus sentimientos, solo el de la rabia y la ira, pero ahora está tan demacrado, pero es normal, el hombre que está detrás de ese enorme escritorio de madera maciza oscura no es The Lord su señor, no, es Justin un muchacho asustado que no sabe que hacer.

Este sigue mirando al baso, da un largo suspiro y por fin habla. “Si, puedes irte.”

Si hubiera sido cualquier otro de su equipo le habría dado igual, pero era Peyton, en el fondo dos chavales que habían sido forzados a entrar en el negocio, el problema es que a él le había venido de familia, pero Peyton no tenía porque estar en su equipo, no, él se había encaprichado, ella era suya.

Pero para desgracia del muchacho, sin darse cuenta, él también le pertenecía a ella.





Estoy sentada en la cama del cuarto que me han asignado, si así se le puede llamar. Ahora es cuando me arrepiento de haber apartado a mi pasado de mi, si no, ahora alguien estaría buscando, algo que aprendí con Justin es que nadie es imprescindible en su mundo excepto él. Un recuerdo llega a mi mente. El día que le di la espalda a mi madre. O a la que fingía ser mi madre.

Solo hace una semana que desaparecí. Entro por la puerta de la que era mi casa. Charlotte está desayunando tan tranquila.

Cuando me ve se queda sorprendida, muy sorprendida.
“Pensé que no volvería.” La miro con una trémula sonrisa.

“Bueno, simplemente vine a decirte que nunca más volverás a saber de mi. Se que nunca debí estar en tu camino, que ni siquiera eres mi pariente de sangre, simplemente eres la viuda de mi tío, bueno de mi padre.” Su cara cambia.

Aún recuerdo como me enteré de la historia. Mi tía le recriminaba a mi tío que hubiera dejado a mi madre embarazada un año después de haberse casado. Mi tía me odiaba ya entonces. Pero más aún cuando mi tío murió de un infarto y ella tuvo que hacerse cargo, sola, del bastardo, es decir, yo. Todo empeoró cuando comencé a darle problemas.

“Solo quiero que sepas que no te guardo rencor, pero que no estuvo bien que pagaras conmigo los errores de mis padres.” Hice un pausa, aquello resultó doloroso. “Pero aunque no lo creas yo si te consideré una madre.”

Y me fui.


Aquel recuerdo me acompaña esa noche en mis sueños.


Llevo un par de meses jugando con Coralie, ella piensa que no se que en cuanto yo me haga con el poder de Justin ella me matará, por eso he sido lo suficientemente lista de aliarme con sus hombres, ellos al ver que mi plan tenía más salidas se pasaron a mi bando. Los cimientos de esta pandilla eran débiles, no era como la Mafia, no, esa gente se limitaba a ir con el que más poder tenía.

Los días pasaban, el plan estaba meticulosamente trazado, nada podía fallar. Excepto yo.


Me encontraba en el baño, aquello no me podía estar pasando. Positivo. Mierda. Estaba embarazada.


Simplemente estábamos a dos horas de asaltar la casa de Justin, su fortaleza, teníamos a gente infiltrada, entre ellos a Mathia y Brianna.

No me podía echar a tras. Pero algo en mi interior cambió, ahora no solo era yo, había un vástago en mi. No me importaba demasiado. Pero un vocecita que había conseguido mantener apartada de mi mente me recordaba que él no tenía la culpa.

Estaba en mi puesto. Con las dos pistolas cargadas. Cuando alguien por la espalda me golpeó en la cabeza con la culata del arma, pude ver su cara justo antes de irme. Coralie.

El estruendo me despertó, estaba tirada en el césped, simplemente debía llevar unos minutos inconsciente. Me asomé, vi como sacaban a Justin por la puerta a punta de pistola. Quien apuntaba era Colarie.

Me las ingenié para rodear la casa y entrar por la entrada secreta que se reservaba para usarla en caso de emergencia.

La casa estaba desierta, todos estaba delante de la puerta viendo como Coralie iba a matar a Justin.

Yo ya estaba detrás de ella. “Coralie suelta el arma, esto se ha acabado.”

Y el disparo resonó en mis oídos.




Siento que no sea más largo, pero bueno así salió, gracias a Dios me llegó algo de inspiración, espero que todos los detalles y los nuevos descubrimientos compensen su poca extensión. Un beso y ya sabes sígueme en @_justprincess y pide el siguiente. Subiré lo antes que las clases me lo permitan. 


-Soo


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