ANTES DE COMENZAR A LEER SI ERES LECTORA DESDE EL PRINCIPIÓ LEE DE NUEVO LOS DOS PRIMEROS CAPÍTULOS Y MIRA LOS PERSONAJES EN LA PRIMERA ENTRADA YA QUE HE HECHO UNAS MODIFICACIONES. PERDÓN Y GRACIAS POR LEER. -Soo
~Alguien peligroso pero que me hacía sentir a salvo.
~Alguien peligroso pero que me hacía sentir a salvo.
Cuando pensé que me iba besar se
apartó de mi y se sentó en la silla de detrás de su mesa.
“Puedes irte.”
“Buenas noches.” Susurré mientras
me retiraba.
Mathia me llevó de nuevo a mi cuarto.
Me desnudé hasta quedarme solamente en ropa interior y me arrastré
debajo de la ropa de cama.
Me sentía frustrada conmigo misma.
Ingenua, ¿por qué te iba a besar?
Y con esa vocecita
haciéndome sentir peor de lo que ya estaba me dormí.
---
Al despertarme noté
una presencia, alguien estaba sentado en el borde de la cama.
Desperezándome
silenciosamente, miré a hurtadillas y lo vi. Con la corbata por su
cuello, sin hacer todavía el nudo, unos pantalones de traje negro y
sentado apoyando los codos sobre sus rodillas, allí estaba Justin
Bieber 'The Lord' alguien peligroso pero que me hacía sentir a
salvo.
Cuando se movió
cerré mis ojos y respiré profundamente como si estuviera de verdad
durmiendo.
Oí sus pasos
rodeando la cama hasta pararse enfrente del lado de la cama en el que
yo me encontraba, yo le daba la espalda.
Apartó el pelo de
mi cara y cuello colocándolo detrás de mi oreja, se inclinó
colocándose a centímetros de mi cuello expuesto, notaba su
respiración en el, noté como inspiraba, posó sus labios en mi
cuello, fue depositando húmedos besos por el y fue subiendo por mi
mandíbula, mordió el lóbulo de mi oreja haciéndome abrir los
ojos, sobresaltada me giré para mirarlo, el seguí allí, inclinado
sobre mi. Mis ojos expresaban la duda. Pero el simplemente selló mis
labios con los suyos. Yo me quedé de piedra.
¿Pero que diablos hace?
El cogió una de
mis manos y la colocó en su cuello, luego la otra, poco a poco fui
cediendo y aceptando su ritmo, su lengua me saboreaba, el apoyó sus
manos a los lados de mi cabeza subiéndose a la cama, colocó sus
rodillas a los lados de mis caderas. Con un grácil movimiento me
destapó, dejándome expuesta, su mano derecha recorría mi cintura
apretándome con urgencia.
Entonces se apartó.
Dejándome expuesta y excitada.
“Vístete en una
hora salimos.” Sin decir más salió por la puerta.
“Hijo de puta.”
Grité frustrada tirando un cojín contra la puerta.
Me preparé y fui a
explorar un poco por la casa en busca de la cocina. Así me
relajaría.
Me rendí después
de estar recorriendo puertas al azar.
“¿Desea algo
señorita?” Un mayordomo me abordó.
“¿Me podría
llevar a la cocina?”
“Podemos subirle
el desayuno a su cuarto.”
“Prefiero
desayunar en la cocina.”
“Acompáñeme.”
Lo seguí hasta la
monstruosa cocina.
“Buenos días.”
“Buenos días
señorita.” El saludo provenía de un cocinero y una cocinera.
“Lamadme Peyton,
por favor.”
“¿Qué quieres
para desayunar Peyton?” La cocinera tenía una cara dulce.
“¿Qué hay?”
“De todo.” Dijo
ella con una sonrisa.
“Una ciruela y
cereales de chocolate con yogur griego por favor.”
A los pocos minutos
ya me encontraba desayunando, mejor dicho, devorando.
“Peyton debemos
irnos.” Mathia estaba plantado en la puerta. Me entregó un baso de
agua y una pastilla. Yo lo miré confusa. “Es biodramina.”
Me la tomé sin
fiarme mucho.
Era otoño y
comenzaba a refrescar pero una persona del servicio me esperaba con
una cazadora en la entrada.
Empezaba a sentirme
mareada cuando comencé a bajar lentamente las escaleras de la parte
delantera de la casa, seguida por Mathia, cada vez me notaba más
débil, me agarré al pasamanos, pero en determinado momento mis
piernas fallaron. Mi visión era borrosa pero distinguí a Justin.
“Mierda Mathia,
te dije que esperaras.” Lo notaba cerca, muy cerca. Mathia debió
acercarse a mi para llevarme hasta el coche pero Justin no lo dejó.
“Ya la llevo yo.” pasó un brazo por detrás de mis rodillas y
otro por mi espalda. “Venga Peyton engánchate a mi cuello.” Lo
hice como una autómata.
“Pero Lord--”
“Mathia, dije que
la llevo yo.” Los fuertes brazos de Justin me llevaron hasta el
coche y este se sentó conmigo en su regazo. “Duerme nos espera un
largo viaje.”
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Cuando desperté
estaba en una cama grande, un baso de agua me esperaba en la mesilla,
esta vez las luces del cuarto estaba encendidas pero por la ventana
pude ver que la noche ya había caído.
Encima de una silla
había un vestido ajustado de brillos y unos tacones de vértigo. Fue
entonces cuando me di cuenta de que estaba en ropa interior.
Me di una rápida
ducha sin lavarme el pelo, esa era ropa de fiesta, así que iríamos
a una. Me maquillé un poco más de lo normal. Me puse el vestido y
los tacones. Se podría decir que hasta estaba sexy.
Salí por la
puerta, daba a un salón, que supuse que era de una suit y salí por
la puerta principal para salir a un pasillo con un par de puertas
numerada.
Justo cuando
emprendía mi camino hacia el ascensor alguien salió detrás de mi.
Justin. Estaba impresionante con esos vaqueros negros, parecía mucho
más joven con esa americana negra y una camiseta blanca cubriendo su
torso. En sus pies llevaba una Supras doradas que llamaban mucho la
atención.
“¿Tan mal voy?”
su voz me sacó de mis pensamientos. “No estoy acostumbrado a
vestir así, será mejor que me vaya a cambiar--”
“Estás
tremendo.” La palabras salieron de mi boca sin pensarlo. Esa
conversación era de todo menos tensa.
“¿No me cambio?”
¿Cómo alguien tan poderoso podía
ser tan inseguro en cosas tan insignificantes?
“No.” El
asintió y comenzó a caminar delante de mi hasta llegar al ascensor.
El ambiente comenzó
a ser incómodo. Yo miré a mis zapatos y comencé a pensar en como
algo que parecía tan letal para mis pies podía ser tan cómodo.
“Me alegra que te
gustara el conjunto que elegí.” Entró al ascensor , que ya había
abierto sus puertas y me miró invitándome a entrar.
“Gracias. Pensé
que tendrías a alguien que hacía esas cosas.”
“La tengo.”
Seguí divagando y
mirándolo de reojo, dios se veía tan joven...
¿Cuántos años tendrá?
Antes de poder
reaccionar me di cuenta de que había hecho la pregunta en alto. Su
ceño fruncido me indicó que no le había gustado. “Yo lo siento,
a veces pienso las cosas y las digo en alto sin darme cuenta.”
La conversación
había terminado. En la entrada del hotel un Hammer negro nos
esperaba. Justin abrió la puerta del pasajero para mi y de seguido
el se puso en la del conductor.
Me dispuse a mirar
por la ventanilla adorando las calles de aquella ciudad.
“Diecinueve.”
Realmente no entendí que quería decir. “Años, tengo 19 años.”
“Yo diecisiete.”
“Pensé que eras
de la edad de Mathia.”
“No se que edad
tiene Mathia.” Que poco sabíamos de el y cuanto el sabía de
nosotroas. Mis pensamientos volaron hacía Dakota, ¿dónde estaría?
“21, pensé que
lo sabríaís.” Era una conversación demasiado casual. Se sentía
irreal.
“¿Tan mayor me
veo?” Yo siempre pensé que tenía rasgos maduros pero no tanto.
“La verdad es que
si.” En su voz había un tono divertido. “¿Y yo?”
“Mmmm” la
verdad es que no lo sabía.
“Venga prometo no
atarte ni nada si lo dices.” Era una broma pero detrás de la broma
se que había una amenaza.
Enfádame y verás lo que soy capaz
de hacer.
“Ahora mismo los
que tienes.”
“¿Ahora?”
“Bah a la
mierda.” Mi tono de voz sonó demasiado alto. “Con esos traje
aparentas como 25 o así y si te enfadas pareces un viejo de 30.”
Me recosté en mi asiento dejando escapar el aire que había
contenido. Que bien se sentía. No estaba acostumbrada a callarme las
cosas.
Su risa resonó en
el coche. Sin saber porque me comencé a reír con el, era
contagiosa, lo miré, que guapo se veía cuando sonreía.
“Ahí está la
gatita que yo conocía. Pensaba que te había perdido.” Sus labios
se formaron en un risa irónica, dios quería besarlo.
Venga hazlo, lo estás deseando.
Oh dios bendito
vocecita de mie*rda. Gracias.
“Justin.”
Sonaba seria.
“Mhm?”
“Cuando puedas
aparca un segundo el coche.” Me miró por un segundo y luego volvió
la mirada a la carretera con el ceño fruncido. “Puedes cerrar los
pestillos no quiero escapar. Simplemente hazlo, no lo calcules todo
tanto.”
Y ahora es cuando te conviertes en
tigresa Peyton.
Esta voz era odiosa
me animaba cuando no debía.
En la cara de
Justin se notaba su expresión de curiosidad. De repente cuando ya
pensaba que no me iba a hacer caso giró el volante a la derecha y se
metió en un callejón sin salida.
“Venga, ¿que
quieres?” Se giró hacia mi con expresión expectante.
Yo simplemente, me
puse sobre mis dos rodillas girándome en el asiento y ante su atenta
mirada, con mis manos, cogí su cara, la fui acercando poco a poco a
la mía.
“¿Qué pretendes
Pyeton?” Lo susurró como si alguien lo pudiera escuchar.
Una sonrisa irónica
se formó en mis labios por un segundo, pero sin previo aviso mis
labios estaban sobre los suyos. El siguió el beso, tenso, pero
pronto sus manos llegaron a mi cintura. Separándose un poco me miró.
Había lujuria en sus ojos. Con un hábil movimiento me llevó encima
suya, haciendo que estuviera a horcajadas sobre el. Me acerqué a el,
quería saborearlo.
Venga demuestrale que no eres una
simple gatita, que eres una tigresa.
Sus manos apretaban
mis muslos, las mías se perdían en su pelo. El deslizó sus manos
hacia mi cu*lo y me apretó contra el, rozando contra mi sexo su
erección. Un gemido salió de nuestras bocas inundando el coche.
Pero ahora era cuando debía mostrar mi poder.
Me aparté, así de
simple. El intentó sujetarme y volver a besarme. No le dejé
simplemente cogí sus manos las saqué de mi trasero y me volví a
acomodar en mi asiento.
“Vamos Justin, o
llegaremos tarde a donde quiera que fuéramos.” Miré por la
ventanilla despreocupada.
El arrancó, lo
miré de reojo, estaba enfadado. JÁ. Eso por lo de la mañana.
“Eres una jodida
p*uta.” Escupió esas palabras intentando hacer daño, pero no lo
consiguió.
Una sonrisa se
formó en mis labios, dándome una apariencia de victoria. “Lo se.”
“¿A qué
juegas?”
“A lo mismo que
tu cuando entraste en mi cuarto.”
“Jodida pu*ta.”
“Esta jodida
p*uta te pone caliente.” Me estaba intentando reír de el. No
debía. Pero mi mente que viajaba por libre, como siempre, se encargó
de volver la situación contra mi y pronuncié las palabras que
serían mi perdición durante los siguientes años.
“Además esta
p*uta es tuya.”
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