~Debes ser despiadada.
Ahora o nunca.
Una puerta, mi nueva vida.
Era lo que debía hacer. Abrir esa
puerta. Mi nueva vida estaba ahí.
Solo debía abrirla y hacer mi trabajo.
Mi nuevo trabajo.
Mi nueva forma de vida.
Ataviada solo con un abrigo que
ocultaba un conjunto similar al que había llevado con Justin hacía
unas horas.
Esperaba la orden.
Justin.
¿Por qué yo?
¿Mathia?
¿Era una coincidencia que Drew me
hubiera entregado la llave?
¿Me conocía?
Peyton no es momento para tus
preguntas, céntrate.
La pareja entrando
al otro cuarto.
La señal.
Imaginé que debía
seducir a Justin, como hacía unas horas.
Cerré los ojos y
inspiré. Podía olerlo en mi piel. O eso me parecía.
Fijé mi mirada al
frente.
Segura.
Sexy.
Y abrí la puerta.
“Oh mi putilla ya
ha llegado.” El presidente de Siria.
“Si presidente,
ya he llegado, lista para complacerle.” Me acerqué con paso seguro
y detallado, moviéndome lenta y sensualmente. “Alguien ha
encargado un pack de servicios especial para usted, si me lo
permite.”
La palabras
salieron a borbotones de su boca mientras dejaba caer el abrigo a mis
pies.
Comencé a
acercarme a él, estaba sentado en una butaca. Me puse a horcajadas
sobre él.
Mis labios
comenzaron a depositar húmedos besos en su cuello.
Justin ya lo había
avisado de que parara pero el no cumplió, ahora era mi trabajo.
Antes de que
pestañeara saqué de mi bota de cuero que me llegaba hasta el muslo
la jeringuilla e introduje una burbuja de aire en la abultada vena de
su cuello. En poco tiempo ese aire llegaría a su corazón.
Debía ser
despiadada.
Y mientras el se
desvanecía en mis brazos puse mis labios en su oreja.
“Un regalo de
Lord, dulces sueños presidente.”
Rápidamente puse
la reproducción de sonidos sexuales. Mientras lo trasladé como
Brianna me había enseñado hasta la cama. Lo desvestí y lo envolví
entre las sábanas.
Una hora y una copa
de whisky después me coloqué el abrigo mientras la reproducción
llegaba a su fin. La recogí. Igual que la jeringuilla.
Cuanto puede caber en unas botas de
cuero ¿verdad?
Me sorprendí a mi
misma pensando en algo tan trivial como eso. '¡Por dios
Pyeton!Acabas de matar a un hombre.' Una reprimenda a mi misma. Pero
no me sentía mal. Era raro. Podría haber vivido sin hacerlo. Pero
no sentía arrepentimiento alguno. La sensación hasta era buena.
Dejé mis dilemas
morales para otro momento, coloqué mi gabardina por encima de mi
cuerpo tapando mi semi desnudez y me dispuse a salir.
Salí por la puerta
y su seguridad estaba allí.
“Está durmiendo
como un bebé.” Les guiñé un ojo. Me dirigí al ascensor. Lo
último que vi cuando se cerraron las puertas fue a los matones
intentando alcanzarme. Paré en el primer piso. En la habitación 22
me esperaba Justin, solo Justin.
Me iba a limpiar.
Entré por la
puerta precipitadamente, sabía donde buscar. Me deshice de la ropa
por el camino. Hasta que llegué al dormitorio donde Justin aguardaba
de pie mirando la puerta de este, una sonrisa de satisfacción
acompañada de una expresión de superioridad me dieron la
bienvenida.
Antes de que
articulara palabra me lancé sobre el.
Cuando acabó de
limpiarme de las manos de aquel hombre dejó que llorara
desconsoladamente sobre su pecho hasta que caí en la inconsciencia
donde no había muerte solo Justin y yo.
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“Ei Peyton un
trabajo impecable para ser el primero.” Brianna me apremió
mientras me entregaba una taza de café.
Estábamos en el
avión rumbo a Sicilia, allí acabaría mi formación.
“Gracias, no fue
tan malo.”
“¿Entonces por
qué pasaste la noche llorando?”
“Por no sentirme
mal después de haberlo matado.”
“Justin esta
chica vale.” Este apartó un segundo la mirada del periódico para
dedicarnos una sonrisa. “Yo me pasé una semana llorando por ser
una asesina hasta que lo entendí.”
Sabía que la
conversación había terminado, no quería preguntarle el que
entendió, no me apetecía, yo ya lo había entendido a mi manera.
Me senté en frente
de Justin, la taza estaba aprisionada entre mis dos manos mientras
observaba por la ventanilla.
“Ten cuidado o la
romperás.” La voz de Justin me sacó de mis pensamientos. Se
estaba burlando de mi. “No tengo tanta fuerza.” Reproché. No
entendía a que venía la burla. “Normal ayer agotaste tus fuerzas
conmigo.” Tanta cosa solo para hacer una broma de sexo, en el fondo
tenía 19 años.
Le dediqué una
sonrisa forzada, volví a mis pensamientos y lo ignoré. Debía
averiguar más cosas. Tenía que ganarme un nombre.
¿Por qué me
habían elegido a mi?
Porque no tienes a nadie.
Buena respuesta,
pero tenía miles de preguntas y ninguna podía ser formulada.
“Quiero hablar
con Drew.”
“¿Por qué?”
Justin escupió las palabras.
“Simplemente
tráemelo.” Su ceja se enarcó, lo estaba enfadando.”Merezco un
premio y explicaciones. Te recuerdo que se me secuestró y desde
entonces he estado siendo obediente y acatando las órdenes.”
“De acuerdo.”
“No Justin.”
Brianna lo dije en forma de ruego.
“He dicho que si
y no hay nada más que hablar. Brianna no quieres volver a tu casa
¿verdad?
“No Lord, lo
siento Lord.” Y como si nunca hubiera estaba presente se hundió en
su asiento.
“En Sicilia
Peyton dormirá en mi habitación, debo planificar cosas con ella.”
“De acuerdo
Lord.” No solo lo dije yo, si no que fue un susurro expulsado por
todos los ocupantes de la sala.
---
En cuanto llegamos
a allí se me permitió hablar con Drew.
“Tengo muchas
preguntas.” Comenzamos a caminar a paso lento por la calle.
“Pues comienza no
nos darán mucho tiempo.” Estaba tan relajado, ya no quedaban
rastros de los golpes. Que guapo era.
“¿Tu antes de
vernos en el backstage ya me conocías?”
“Si, Mathia te
había seleccionado, la otra parecía buena pero era muy débil.”
“¿Por qué yo?”
Formulé la pregunta a sabiendas de que pensaba que sabía la
respuesta pero no era así.
“Dabas la talla.”
Debía ser una broma, pero entonces recordé las palabras de Brianna
durante el entrenamiento.
“Brianna dice que
soy poderosa.”
“Lo eres. Justin
te va a llegar a ver como una amenaza, Brianna te va a entrenar para
que lo superes.” En sus ojos se veía la expectación, la
esperanza.
“¿Es como una
especie de complot contra Justin?” Se suponía que le debían ser
fieles ¿no?
“Si, igual que él
solo te está dando 'amor' para que confíes en el.”
Me quedé
paralizada en medio del puente por donde pasábamos. Solo me usaba,
yo ya lo sabía pero... que idiota.
Tragué duro.
“¿Debo usar yo eso en su contra?”
“Si, aunque
parezca mentira en el fondo es un chico de 19 años al que le gustas.
Nunca a tenido una relación por lo que lo volverás estúpido y por
consecuencia vulnerable.”
Entonces apareció
Brianna.
“Ei nuestra joya
de la corona.”
“¿Qué haces
aquí Brianna?” Drew estaba nervioso y comenzó a observar a su
alrededor.
“Me han mandado
para llevaros de vuelta a casa, Mathia está allí.” Con su mano
señaló a Mathia a unos cuantos metros de nosotros. “No hay
peligro.”
“Brianna.”
Comencé la frase sin saberlo, la pregunta en mi cabeza exigía ser
respondida. “¿Justin hizo contigo lo mismo que está haciendo
conmigo?
“Más o menos.”
Puso cara dudosa. Sus cejas se unieron. “Tu le gustas, yo no le
gustaba.”
“¿Qué es la
llave?”
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Nuestro cuarto en
Sicilia era idílico, todo era blanco y esponjoso.
Me dejé caer de
espaldas en la cama.
“Puedes dormir.”
Lo miré con ojos preocupados.
“Voy a ducharme
luego me uniré a ti.”
Con mis pies me
saqué las bailarinas que había usado para el viaje, con un hábil
movimiento me deshice de la camiseta y con un poco más de esfuerzo
de los pantalones cortos.
Cogí una fina
manta que había a los pies de la cama y me tapé dejando un trozo
para Justin.
Me dispuse a pensar
en todo lo que había descubierto esa misma tarde. Tenía
instrucciones muy específicas de como llevar esta relación. En el
fondo no quería, pero sentía que hacía bien.
Lo que empezaba a
sentir por Justin se interponía entre lo que debía hacer.
No podía defraudar
a tanta gente, después de saber todo lo que había hecho sentía que
yo iba a ser la nueva justiciera, como él lo había sido.
Pero el se corrompió, el también
pensó que podía cambiar el mundo y míralo. Tú acabarás igual.
Tenía razón pero
ya vendría alguien detrás que me hiciera lo mismo que yo iba a
hacerle a él.
Justin al rato
salió del baño interrumpiendo mis pensamientos vestías sus típicos
pantalones de pijama de seda y tumbándose a mi lado debajo de la
fina manta me arrimó a él. Yo instintivamente me puse de espaldas
sabiendo la postura que el quería adoptar. Automáticamente el me
rodeó por detrás. Sus brazos me acunaban. Mi cuerpo encajaba en el
suyo a la perfección, besó mi coronilla para luego apoyar en ella
la barbilla.
Cuando estaba al
borde del sueño y de la realidad unos violentos golpes me pusieron
alerta. Justin no estaba.
Impulsivamente
rebusqué en mi bolsa de viaje buscando mi pistola, Justin había
insistido. Me alegré de que lo hiciera.
Con sigilo, como
había sido adiestrada me moví por la habitación.
Entonces lo que vi
me heló la sangre.
Justin sacudía
violentamente a Drew contra el suelo, la cabeza de este rebotaba como
si fuera un pelele.
'¿Por qué?'
Rápidamente mi
pregunta fue contestada por él mismo.
“Como la llave no
aparezca te juro que termino contigo.” Estaba realmente furioso.
Por lo que le decía
supuse que se acaba de enterar de que Drew había ocultado la llave.
Drew se movía
intentando girar sobre si mismo para poder arrastrarse a un
inexistente lugar seguro. Justin puso su pie calzado con unos zapatos
de vestir sobre el.
Antes no me había
fijado pero Justin estaba vestido con uno de sus impecables trajes.
Este levantó a
Drew del suelo, estaba dispuesto a asestarle otra tanda de golpes.
Sabía que no debía
intervenir, pero debía.
“Para.” El
grito salió en cuanto mi cuerpo decidió moverse para apuntar a
Justin con la pistola.
“Peyton baja el
arma, te ves ridícula.” Escupió las palabras.
'Oh Justin si
supieras que eso no me desanima, si no que es todo lo contrario.'
Me gustas cuando te
pones peleona.
Por una vez mi voz
interior decía algo bueno para mi.
Una sonrisa se
formó en mis labios, mientras me posicionaba mejor.
“Déjalo, el no
sabe donde está la llave.”
La cara de Justin
se descompuso.
“El no lo sabe
porque la llave la tengo yo.”
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Pide el siguiente en @_justprincess .
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