sábado, 14 de septiembre de 2013

The Key 8

Capítulo 8

~Ma fia.

La cara de Justin era indescifrable, debería estar roja de furia pero no era así, estaba calculando. Era su cara de póquer, era su cara de Lord.

Soltó a Drew que calló inconsciente al suelo. Me precipité hacia Drew, estaba inconsciente, guardé mi pistola en la cinturilla de mis bragas.

La sangre embadurnaba su rostro, no sabía si debía moverlo, pero Justin sabía donde pegar sin hacer daños irreparables así que tomé la decisión de arrastrarlo al baño. Lo cogí por debajo de sus brazos. Pesaba mucho, miré a Justin suplicante pero este ya no se encontraba en la estancia.

Unas lágrimas de impotencia se deslizaban por mis mejillas, pero debía ser fuerte, por Drew por toda esta gente que se veía obligada a soportar los caprichos de Justin.

“Ei Drew espero que todo lo que peses sea en músculo porque si es en grasa ya no te quiero.” Una triste broma que en realidad tenía el propósito de animarme a mi. Metro a metro, centímetro a centímetro, milímetro a milímetro conseguí llevar a Drew hasta el plato de la ducha.

Intenté regular el agua para que saliera tibia pero lo que conseguí es mandarle un chorro en toda la cara de agua helada que lo hizo agitarse.

Sus ojos se abrieron de golpe. El terror al verme era evidente.

“Tranquilo Drew no voy a hacerte daño.” Intenté acariciar su cara pero su mano cogió mi muñeca con violencia. “Debes escapar Peyton, no puedes quedarte aquí.” La histeria estaba en su voz. “Drew no os voy a abandonar ¿de acuerdo?” Se limitó a darme un asentimiento. “Ahora te voy a limpiar y curar.”

Con cuidado comencé a limpiar ,con la alcachofa de la ducha en un modo suave, mi mano izquierda intentaba sacar la sangre de su cara. Tenía toda la ropa manchada.

'Venga Peyton no es momento de remilgos.'

Llevaba una camiseta, no veía forma de sacársela sin hacerle daño. Una idea loca apreció por mi cabeza. Pero cuanto más miraba la forma de hacer aquel trabajo más apetecible se me hacía.

Lo tuve claro. Cogí las tijeras de costurero que Justin guardaba para darse retoques en su peinado y comencé a cortar la camiseta. Tantos capítulos de Anatomía de Grey tenían que servir para algo.

Sus incipientes músculos quedaron a mi vista. Pero no era el momento de admirarlo. Miré con atención su cuerpo, no vi magulladuras, comencé a tocar sus costados con cuidado, prestando atención a la expresión de su cara para ver si le dolía. Nada.

En sus brazos tenía algunas marcas de dedos del forcejeo. Curé con cuidado todas las heridas sangrantes y apliqué crema contra los moratones en los lugares sin herida.

“¿Drew?” Se revolvió contra la pared de la ducha. Cogí su mano y la apreté. “Venga Drew necesito que me ayudes a llevarte a tu cuarto.”

Sus ojos se abrieron, al principio parecía que no veían pero a lo largo de un par de minutos su mirada se normalizó.
Con mi ayuda logró ponerse de pie. Apoyado en mi comenzamos a caminar fuera de la suite de Justin, este seguía sin aparecer, al pasar por la cama vi mi ropa preparada, me llevaba a algún lugar.

Conseguí llevar a Drew. Me hizo prometerle que luego volvería. Parecía mentira, acaba de salvarle la vida y el se seguía preocupado por mi , por mi seguridad y por la supervivencia de sus amigos que dependía de mi.

Con miedo entré en la suite, Justin estaba en una butaca vestido con una pantalón blanco de lino y una camisa blanca sin meter por dentro del pantalón. Instintivamente llevé mi mano a la pistola.

“Venga Peyton deja de jugar a los super héroes y vístete.” Apoyó su cabeza en la mano. Y me dirigió una sonrisa muy relajada. Demasiado. Fingía. “Si.”

En el cuarto un vestido ibicenco me esperaba. Una chaqueta blanca y unas bailarinas complementaban el conjunto.

Con deliberada lentitud me vestí. Mi pelo estaba rizo, no necesitaba nada más que pasarle los dedos para desenredarlo.

Salí a regañadientes del cuarto. Justin esperaba delante de la puerta.

“Venga.” Me ofreció su brazo en jarra para que pasara el mío y por educación , además de por la curiosidad que me invadía, lo hice.

Nos condujo por el hotel hasta la puerta de salida, pero ningún vehículo nos esperaba. Comenzamos a caminar por las calles de Sicilia.

Justin tenía en su cara una expresión de relajación absoluta, demasiado forzada para ser verdad, pero yo sabía como era una buena cara de póquer.

No dejé de mirarlo en ningún momento, hasta que me sobresaltó al soltar mi brazo y agacharse, entonces lo vi. Habíamos llegado a una pequeña playa. Él se sacó sus zapatos y acto después cogió mi tobillos derecho y sacó una de las bailarinas para después hacer lo mismo con el otro pie. Me entregó las bailarinas y yo las cogí con mi mano derecha. Justin esta vez entrelazó mis dedos con los suyos.

“¿Enserio te vas a comportar como mi novio después de que te apuntara con una pistola?” El simplemente sonrió con esa sonrisa de superioridad que el tenía y cambió de tema.

“Te voy a contar una historia.” No me lo podía creer. Mi grado de exasperación estaba en niveles nunca vistos. “Eres increíble.”

“Mira cuando Napoleón dominaba Sicilia sus soldados tenían una costumbre algo peculiar. Se dedicaban a venir aquí a coger chicas para violarlas o hacerlas sus esposas, por desgracia la mayoría eran usadas, no solían superar los primeros días, se desangraban, creo que te puedes hacer una idea de por que.” Tragué duro al pensar en esas chicas, pero algo en mi interior me decía que yo no era tan distinta, una chica elegida al azar, sin familia, se la llevan y un hombre la folla hasta perder el sentido, aunque yo hasta entonces no había puesto ninguna pega. Justin tiró de mi, me había quedado de piedra en el sitió pero su tirón me obligó a caminar. “Bueno, sigamos, un día uno de esos soldados eligió a la chiquilla equivocada, su madre era un guerrera, cuando el soldado se la llevaba ella salió detrás y comenzó a gritar 'Ma fia' ,que significa Mi hija en el dialecto siciliano, la gente al ver a la mujer desesperada se unió y la ayudaron, fue entonces cuando se dieron cuenta de lo poderosos que podían llegar a ser si se unían, la Mafia fue creada con fine bueno, puros, pero poco a poco el poder nos fue corrompiendo hasta convertirlo en algo malo, depravado, todos somos iguales Peyton,yo no soy tan malo como tu piensas...”Mi instinto me decía que algo malo iba a suceder. Mis dedos se aflojaron alrededor de los de Justin. “Peyton, dime donde tienes la llave.” Y comencé a correr para salvar mi pellejo.

La arena me hacía ir más lenta, era densa, notaba a Justin detrás de mi, tiró de mi vestido haciendo que yo cayera de culo, intenté gatear lo justo para ponerme a salvo pero Justin me giró con brutalidad , se sentó encima mío, aprisionando mi cuerpo bajo el suyo, sus manos rodeaban mis muñecas apretándolas contra la arena.

El muro de contención de ira se había ido. Sus dedos apretaban cada vez más mis muñecas.

“Peyton dime donde está la llave.” Yo no iba a ceder, así que no dije nada, simplemente actué, le escupí en toda la cara, haciendo que tuviera que soltar una de mis manos para limpiarse, estaba soltando una retaila de tacos hacia mi, pero yo solo me concentraba en darle lo más fuerte que podía con mi mano libre, cogí impulso y estrellé mi mano derecha contra un costado de su mandíbula quitándomelo de encima. Salí corriendo, pero me costaba mucho.

Sabía de sobra que Justin me seguía de cerca y que pronto me alcanzaría. Necesitaba algo, íbamos a luchar y alguno de los dos iba acabar mal parado.

Miré a mi alrededor, pero no parecía haber nada útil, Justin llegó a mi altura y estampó su gran puño en mi cara, perdí el equilibrio y caí al suelo sin poder evitarlo, entonces mi mano dio con una roca, que cuando Justo hubo estado a mi altura estampé en su cabeza, haciendo que quedara inconsciente en la arena, no sabía donde estaba, pero si sabía que tenía que salir de allí.


Eché a anda todo lo rápido que la arena me permitió hasta llegar a calles ya más conocidas, me fui orientando, entré en un bar donde pregunté la dirección del Hotel , tuve suerte y una chica que se encontraba tomando un café sabía inglés y me ayudó a hacerme entender. Dos horas después fui capaz de llegar a la habitación de Drew donde este se encontraba reunido con Brianna y Mathia.

La exclamación y la cara de horror que pusieron al verme confirmó que mi aspecto era espantoso. “¿Tan mal estoy?” Intenté decirlo con humor para sacar hierro al asunto pero no funcionó. “¿Te lo ha hecho él?” Brianna lo dijo con cara de espanto mientras se acercaba a mirar detenidamente mi cara, yo me limité a asentir, las emociones me inundaron, Justin una persona en la que confiaba, una persona por la que lo había dejado todo de la noche a la mañana se había convertido en mi mayor enemigo. Fui fuerte y no derramé una lágrima. Ellos tres hablaban y debatían, pero yo no los escuchaba. “¿Dónde voy a dormir?” Mi voz sonó tan rota que sus caras de descompusieron. Drew se levantó, me ofreció su mano pero no la cogí, envolví mis brazos a mi alrededor en un tierno abrazo reconfortante a mi misma. Lo seguí por tu suite hasta entrar a una habitación casi idéntica a la de Justin.”Es mi cama, si lo prefieres puedo dormir en el sofá.” Me horroricé, Justin le había dado una buena paliza, ni yo sabía como era capaz de caminar y me ofrecía su cama. “No te preocupes, está bien, espero o darte muchas patadas.” Sonreí como pude y el hizo lo mismo, tiró en mi dirección una sudadera de verano suya, comencé a sacar mi vestido, miré a Drew extrañada al ver lo rojo que estaba, entonces me percaté que él no era Justin. “Oh perdón, la costumbre.” Pero ya estaba solo en ropa interior me giré para sacar mi sujetador y colocar la sudadera. El vestía unos pantalones de pijama normales que caían demasiado sexy sobre sus caderas dejándome ver su uve.

Fui al baño y entonces comprendí porque me miraban de aquella manera, era normal. Un gran moratón rojizo cubría toda mi mejilla. Le eché agua fría y recé porque mañana estuviera de un color más fácil para cubrir.

Al entrar en el cuarto Drew ya estaba tumbado en la cama, una rendija de luz de la luna se colaba entre los dos cortinones dejándome ver su torso descubierto. Me tumbé al otro lado de la cama, mirando al techo.

“Gracias Peyton.” Sus palabras me sorprendieron. “¿Por qué?” Estaba confusa. “Por desafiar al mayor canalla de este mundo por mi.”

“De nada, supongo.” Una risa se formó en mis labios. “Teníais razón.”


Yo tenía la llave, yo tenía la solución.  

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Capítulo dedicado a Judtih porque gracias a ella Justin tuvo una historia que contarle  Peyton. Si alguna parte de la historia de donde viene la Mafia es incorrecta las dos lo sentimos. Así es como le contaron a ella la historia y así es como os la cuento yo a vosotros.

Ya sabes si quieres que te avise un tweet a @_justprincess.

Un beso. Gracias por leer. 

1 comentario:

  1. Sofiii, me gusta mucho el cap. Peyton es increíblemente valiente y atrevida. Me pregunto que pasará cuando se reencuentre con Justin. Joder, que lo ha dejado inconsciente en la playa jajaja pobrecito, aunque también es un cabrón, en fin ...
    Está muy bien. Me he quedado con ganas de más ... como siempre. Aah, y no sé porqué, tengo la sensación de que Peyton se va a liar con Drew xD No sé ... intuiciones mías jaja
    Un beso guapa. Vas muy bien. Sigue así.

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