~Yo te cubro.
“¿Peyton que demonios estás
haciendo?” Su diminuto cuerpo parecía demasiado frágil. Estaba
sentada en el marco de la ventana, con las piernas colgando por la
fachada del hotel.
“Papá ¿por qué me haces esto?”
Sollozaba.
“Peyton no soy tu padre.”
“Yo siempre fui buena, nunca le conté
el secreto a mamá.” Entonces lo comprendí estaba soñando, era
sonámbula. Con cuidado me acerqué por detrás a ella.
“Siempre me obligas a salir por la
ventana, ¿no quieres qué me vean contigo?”
Peyton ¿Qué mierdas te hacia tu
padre?
Me acerqué justo
cuando iba a saltar.
“Adiós papá.”
Y saltó.
Mis brazos la
cogieron al vuelo, despertándola de golpe.
Empezó a chillar.
“Peyton estate
quieta, te tengo, confía en mi.”
Ella se quedó
quieta, en realidad no pensé que lo fuera a hacer. Con cuidado la
introduje dentro. Caí con ella en mi regazo en el suelo. Ella se
convirtió en una bolita.
Su cara era de
terror. Sus ojos me miraban llenos de lágrima con la duda reflejada
en ellos.
“Peyton estabas
soñando. Estabas sentada en la ventana. Soñabas con tu padre.”
Su rostro se
escondió en el hueco de mi cuello. Temblaba.
“¿Qué te hacía
Pyeton?”Su respuesta fue una negación con la cabeza. Ella
necesitaba distraerse. “Ei te ves bien con mi camisa.” La puse de
pie, con sus manos limpió las lágrimas. Cogí su mano y la puse en
alto para darle un vuelta sobre si misma. . “Muy muy bien.”
Una sonrisa iluminó
su rostro.
“¿Quieres una
ducha para relajarte? O mejor aún te prepararé un baño.” Tiré
de su mano y la llevé al baño de mi cuarto.
Peyton.
Atenta seguí cada
uno de sus movimientos. Recordé como lo había obedecido. Estaba
muerta de miedo. Aterrada. Pero cuando él me dijo que estuviera
quieta simplemente obedecí.
Estaba en cuclillas
delante de la gran bañera. Con su mano iba comprobando el agua.
Añadió una bola de sales que pronto hizo que se formara espuma por
toda la bañera. El agua salía por varios chorros y rápidamente
estuvo llena.
Justin cerró el
grifo y se colocó enfrente de mi. Con cautela sin dejar de mirarme a
los ojos fue desabrochando cada uno de los botones de la camisa que
yo llevaba puesta hasta quedarme solo en bragas. Mordiéndome el
labio intenté tapar mi desnudez disimuladamente mientras observaba
como el se iba desnudando. Primero las Supras y los calcetines. Luego
la camiseta.
Oh dios.
Todos esos músculos
contrayéndose con cada movimiento suyo. Estaba casi desnudo enfrente
de mi. Solo le faltaban los boxers y justo cuando se los iba a quitar
me di la vuelta. Esperé a oír el agua chapotear para indicarme
que el estaba dentro.
“¿No vienes
Peyton?” Sus ojos expresaban expectación. Me mordí el labio. Él
colocó su mano encima de sus ojos. “Prometo no mirar.”
Entonces como una
bala me despojé de mi lencería y me metí en el otro extremo de la
bañera.
“Oh Peyton sabes
que cuando muerdo te gusta.” Extendió su mano en mi dirección
puse la mía encima de la suya y con cuidado me volteó hasta que su
pecho estuvo en contacto con mi espalda. Me encontraba entre sus
piernas mientras sus brazos me rodeaban.
“Era horrible,
siempre me obligaba a hacer cosas horribles y luego para que nadie
supiera que había ido a verlo me hacía salir por la ventana que
daba al jardín de atrás.” Justin comenzó a depositar besos en mi
hombro.
“Nadie más te va
hacer cosas horribles. Yo te cubro.¿Confías en mi?”
“Si.”
A partir de ahí nos bañamos en silencio, dejando que el agua caliente relajara todos nuestros músculos. Tenía la cabeza apoyada en el hombro de Justin al borde de la inconsciencia cuando este se revolvió.
A partir de ahí nos bañamos en silencio, dejando que el agua caliente relajara todos nuestros músculos. Tenía la cabeza apoyada en el hombro de Justin al borde de la inconsciencia cuando este se revolvió.
“Ahora te voy a
sacar de la bañera y te voy a llevar a mi cama.” Me revolví
nerviosa. “Tranquila no vamos a hacer nada. Simplemente vas a
dormir dándome la espalda mientras yo te abrazo y sueñas algo
bonito.”
“Vale.” Pero en
el fondo yo quería algo más.
“Se que quieres
que te tome. Pero hoy no. No estás lista, en unos días ,antes de tu
primer trabajo te tomaré y te quedará claro que eres mía. Que si
un hombre te mira o te toca es porque yo estoy cubriéndote las
espaldas.”
Aquello me llegó
hondo.
“Venga Peyton
quiero que mañana estés descansada y es tarde.”
Me ayudó a salir
de la bañera. Me secó con cuidado. Luego se secó a el mismo y
volvió a ponerme la camisa y el se enfundó unos pantalones de
pijama de seda. Era todo un espectáculo ver como caían sobre sus
caderas.
Abrió la cama y me
invitó a tumbarme. Lo hice y el entró por el otro lado nos tapó a
los dos y me abrazó por detrás tal como había dicho.
“Vas
a tener que aprender tu trabajo rápido, puede que en ocasiones
pienses que eres una puta, pero recuerda nunca lo serás , será
parte de tu trabajo, a veces tendrás que recurrir a cosas poco
apropiadas pero ten presente, serán tus misiones, solo debes confiar
en mi y que cuando llegues de cada una de ellas yo estaré aquí y te
limpiaré y te demostraré que solo eres mía.”
Y con esas palabras
y sus diferentes significados me dormí y me sumí en un sueño
intranquilo.
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“Venga Peyton
comienza tu entrenamiento.”
“¿Qué dices?”
Me estiré y noté el cansancio en cada una de las partes de mi
cuerpo.
“Pasaste una mala
noche lo se porque me mantuviste despierto. Creo que me dejaste
varios moratones.”
“Lo siento
mucho.” Intenté disculparme pero el me cortó.
“Ahí tienes ropa
de deporte, no te voy a mandar a una misión sin por lo menos 10
horas de entrenamiento diario de diferentes tipos de lucha.
Principalmente te vas a centrar en la defensa personal.” Tragué
duro mientras me levantaba. Comencé a vestirme. “Desayunarás
dentro de dos horas.”
“¿Y si no soy
capaz?” Era mucho entrenamiento estaba más o menos en forma, más
menos que más.
“Confía en mi lo
serás.” Dio un pequeño azote en mi trasero empujándome a salir.
“Demuéstrale a Brianna que sabes usarlo.” Y con un guiño cerró
la puerta detrás de mi. El salón ya no era un salón había un
suelo acolchado.
“Pyeton ¿verdad?”
Y antes de que pudiera responder ya me había tumbado.
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“¿Qué tal se ha
portado?” Le preguntaba a Brianna.
“Para llevar solo
dos horas ya ha aprendido parte de los movimientos básicos en dos
días tendrá dominada la defensa personal y podremos pasar al ataque
cuerpo a cuerpo.” Desconecté, literalmente, me moría de hambre y
de sueño, solo de pensar en las 8 horas que me quedaban me cansaba,
no comí demasiado no quería vomitar pero si lo suficiente.
“¿Lista?”
Brianna me miraba.
“Lista.” Justin
cogió mi mano al pasar por su lado y la besó. “Suerte.”
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“Peyton despierta
nos vamos a casa.”
“Mmmmm” No
podía articular otra palabra después de tres días con diez horas
de entrenamiento.
“Venga Dober.”
Sin apenas abrir los ojos me puse la ropa que Justin cada mañana
dejaba a los pies de la cama. Mis maletas estarían hechas. Tampoco
había traído nada.
El tiempo pasó
volando entre sueño y sueño. Oí varias conversaciones en mis
momentos de lucidez.
“Brianna creo que
la dejaste en coma.”
“Será mejor que
la dejes descansar hoy y mañana empezaremos a diseñar su plan.”
“Estoy de
acuerdo.”
Justin salió del
coche conmigo en brazos y me llevó hasta mi cuarto, me desvistió,
me acarició, hasta dejó que yo me deleitara acariciando su precioso
pelo mientras me sacaba los zapatos y los pantalones, era suave, sin
gomina, podías enredar mis dedos con facilidad.
Cuando ya estaba
dentro de mi cama acarició mi pelo. Y se acercó a mi oído. “No
te preocupes pequeña en poco tiempo ya serás despiadada, dentro de
poco serás lo más poderoso que yo posea.”
Y ya no pude volver
a dormir.
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