lunes, 2 de septiembre de 2013

The Key 5

~Yo te cubro.

“¿Peyton que demonios estás haciendo?” Su diminuto cuerpo parecía demasiado frágil. Estaba sentada en el marco de la ventana, con las piernas colgando por la fachada del hotel.

“Papá ¿por qué me haces esto?” Sollozaba.

“Peyton no soy tu padre.”

“Yo siempre fui buena, nunca le conté el secreto a mamá.” Entonces lo comprendí estaba soñando, era sonámbula. Con cuidado me acerqué por detrás a ella.

“Siempre me obligas a salir por la ventana, ¿no quieres qué me vean contigo?”

Peyton ¿Qué mierdas te hacia tu padre?

Me acerqué justo cuando iba a saltar.

“Adiós papá.” Y saltó.

Mis brazos la cogieron al vuelo, despertándola de golpe.

Empezó a chillar.

“Peyton estate quieta, te tengo, confía en mi.”

Ella se quedó quieta, en realidad no pensé que lo fuera a hacer. Con cuidado la introduje dentro. Caí con ella en mi regazo en el suelo. Ella se convirtió en una bolita.

Su cara era de terror. Sus ojos me miraban llenos de lágrima con la duda reflejada en ellos.

“Peyton estabas soñando. Estabas sentada en la ventana. Soñabas con tu padre.”

Su rostro se escondió en el hueco de mi cuello. Temblaba.

“¿Qué te hacía Pyeton?”Su respuesta fue una negación con la cabeza. Ella necesitaba distraerse. “Ei te ves bien con mi camisa.” La puse de pie, con sus manos limpió las lágrimas. Cogí su mano y la puse en alto para darle un vuelta sobre si misma. . “Muy muy bien.”

Una sonrisa iluminó su rostro.

“¿Quieres una ducha para relajarte? O mejor aún te prepararé un baño.” Tiré de su mano y la llevé al baño de mi cuarto.

Peyton.

Atenta seguí cada uno de sus movimientos. Recordé como lo había obedecido. Estaba muerta de miedo. Aterrada. Pero cuando él me dijo que estuviera quieta simplemente obedecí.

Estaba en cuclillas delante de la gran bañera. Con su mano iba comprobando el agua. Añadió una bola de sales que pronto hizo que se formara espuma por toda la bañera. El agua salía por varios chorros y rápidamente estuvo llena.
Justin cerró el grifo y se colocó enfrente de mi. Con cautela sin dejar de mirarme a los ojos fue desabrochando cada uno de los botones de la camisa que yo llevaba puesta hasta quedarme solo en bragas. Mordiéndome el labio intenté tapar mi desnudez disimuladamente mientras observaba como el se iba desnudando. Primero las Supras y los calcetines. Luego la camiseta.

Oh dios.

Todos esos músculos contrayéndose con cada movimiento suyo. Estaba casi desnudo enfrente de mi. Solo le faltaban los boxers y justo cuando se los iba a quitar me di la vuelta. Esperé a oír el agua chapotear para indicarme que el estaba dentro.

“¿No vienes Peyton?” Sus ojos expresaban expectación. Me mordí el labio. Él colocó su mano encima de sus ojos. “Prometo no mirar.”

Entonces como una bala me despojé de mi lencería y me metí en el otro extremo de la bañera.

“Oh Peyton sabes que cuando muerdo te gusta.” Extendió su mano en mi dirección puse la mía encima de la suya y con cuidado me volteó hasta que su pecho estuvo en contacto con mi espalda. Me encontraba entre sus piernas mientras sus brazos me rodeaban.

“Era horrible, siempre me obligaba a hacer cosas horribles y luego para que nadie supiera que había ido a verlo me hacía salir por la ventana que daba al jardín de atrás.” Justin comenzó a depositar besos en mi hombro.

“Nadie más te va hacer cosas horribles. Yo te cubro.¿Confías en mi?”

“Si.”

A partir de ahí nos bañamos en silencio, dejando que el agua caliente relajara todos nuestros músculos. Tenía la cabeza apoyada en el hombro de Justin al borde de la inconsciencia cuando este se revolvió.

“Ahora te voy a sacar de la bañera y te voy a llevar a mi cama.” Me revolví nerviosa. “Tranquila no vamos a hacer nada. Simplemente vas a dormir dándome la espalda mientras yo te abrazo y sueñas algo bonito.”

“Vale.” Pero en el fondo yo quería algo más.

“Se que quieres que te tome. Pero hoy no. No estás lista, en unos días ,antes de tu primer trabajo te tomaré y te quedará claro que eres mía. Que si un hombre te mira o te toca es porque yo estoy cubriéndote las espaldas.”

Aquello me llegó hondo.

“Venga Peyton quiero que mañana estés descansada y es tarde.”

Me ayudó a salir de la bañera. Me secó con cuidado. Luego se secó a el mismo y volvió a ponerme la camisa y el se enfundó unos pantalones de pijama de seda. Era todo un espectáculo ver como caían sobre sus caderas.

Abrió la cama y me invitó a tumbarme. Lo hice y el entró por el otro lado nos tapó a los dos y me abrazó por detrás tal como había dicho.

“Vas a tener que aprender tu trabajo rápido, puede que en ocasiones pienses que eres una puta, pero recuerda nunca lo serás , será parte de tu trabajo, a veces tendrás que recurrir a cosas poco apropiadas pero ten presente, serán tus misiones, solo debes confiar en mi y que cuando llegues de cada una de ellas yo estaré aquí y te limpiaré y te demostraré que solo eres mía.”

Y con esas palabras y sus diferentes significados me dormí y me sumí en un sueño intranquilo.

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“Venga Peyton comienza tu entrenamiento.”

“¿Qué dices?” Me estiré y noté el cansancio en cada una de las partes de mi cuerpo.

“Pasaste una mala noche lo se porque me mantuviste despierto. Creo que me dejaste varios moratones.”

“Lo siento mucho.” Intenté disculparme pero el me cortó.

“Ahí tienes ropa de deporte, no te voy a mandar a una misión sin por lo menos 10 horas de entrenamiento diario de diferentes tipos de lucha. Principalmente te vas a centrar en la defensa personal.” Tragué duro mientras me levantaba. Comencé a vestirme. “Desayunarás dentro de dos horas.”

“¿Y si no soy capaz?” Era mucho entrenamiento estaba más o menos en forma, más menos que más.

“Confía en mi lo serás.” Dio un pequeño azote en mi trasero empujándome a salir. “Demuéstrale a Brianna que sabes usarlo.” Y con un guiño cerró la puerta detrás de mi. El salón ya no era un salón había un suelo acolchado.

“Pyeton ¿verdad?” Y antes de que pudiera responder ya me había tumbado.

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“¿Qué tal se ha portado?” Le preguntaba a Brianna.

“Para llevar solo dos horas ya ha aprendido parte de los movimientos básicos en dos días tendrá dominada la defensa personal y podremos pasar al ataque cuerpo a cuerpo.” Desconecté, literalmente, me moría de hambre y de sueño, solo de pensar en las 8 horas que me quedaban me cansaba, no comí demasiado no quería vomitar pero si lo suficiente.

“¿Lista?” Brianna me miraba.

“Lista.” Justin cogió mi mano al pasar por su lado y la besó. “Suerte.”

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“Peyton despierta nos vamos a casa.”

“Mmmmm” No podía articular otra palabra después de tres días con diez horas de entrenamiento.

“Venga Dober.” Sin apenas abrir los ojos me puse la ropa que Justin cada mañana dejaba a los pies de la cama. Mis maletas estarían hechas. Tampoco había traído nada.

El tiempo pasó volando entre sueño y sueño. Oí varias conversaciones en mis momentos de lucidez.

“Brianna creo que la dejaste en coma.”

“Será mejor que la dejes descansar hoy y mañana empezaremos a diseñar su plan.”

“Estoy de acuerdo.”

Justin salió del coche conmigo en brazos y me llevó hasta mi cuarto, me desvistió, me acarició, hasta dejó que yo me deleitara acariciando su precioso pelo mientras me sacaba los zapatos y los pantalones, era suave, sin gomina, podías enredar mis dedos con facilidad.

Cuando ya estaba dentro de mi cama acarició mi pelo. Y se acercó a mi oído. “No te preocupes pequeña en poco tiempo ya serás despiadada, dentro de poco serás lo más poderoso que yo posea.”


Y ya no pude volver a dormir.


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